Caminar por el Valle de Boí es mucho más que gozar del paisaje, es caminar por la historia, retroceder en el tiempo y revivir una parte de la forma de vida de nuestros antepasados, de cuando los coches no eran más que una idea de futuro y se tenían que hacer largos caminos a pie para ir a vender animales a la feria o incluso para ir a festejar.
Los caminos tradicionales son, entonces, caminos por donde hombres y animales se han desplazado durante muchos maños de un pueblo a otro. Recuperar estos caminos quiere decir, sobretodo, pasear, gozar del paisaje, de la fauna y la flora, pero también de las paredes de piedra seca, márgenes y los empedrados que, con tanta paciencia fueron colocados y que nos permiten, siglos más tarde, seguir los pasos de nuestros antepasados.